Hoy es uno de esos días

Esta es una de esas noches en las que es mejor no tocar el cuaderno, porque sabes de sobra que vas a llorar a lágrima viva.
Necesito descansar, desahogarme, contar algo que a nadie le interesa, pero que es así, y me duele y me oprime.
Supongo que la mayoría de nosotros imaginamos, cuando somos pequeños, que si estamos cerca de alguien amado, nada nos puede pasar. Es cuando eres pequeño, y la luz de cuarto se apaga, y todo musita silencio, todo respira incertidumbre, solo tienes la certeza de tu propio ser en la penumbra. Cuando sientes ese nudo en el estómago y asimilas lu oscuro con la soledad y el miedo, es cuando la mano que apaga la luz se aleja. Es ahora que esa mano ya no está que me siento más a oscuras, más en silencio, más perdida, más aterrada y más pequeña. Sí, enana y sola, solísima, que aunque aun queden personas a las que amar, ya se ha apagado , ya cayó el telón y me temo que pocas cosas podrán levantarlo.
No deseo una sola compasión, ni media palabra de ánimo, ni que me digan una solo vez más que no estoy sola,  pues lo sé, pero así me siento. Que desde aquella mañana que besé tus manos de mármol, no hay levante que me haga remontar el vuelo.

Cristina Diez-Madroñero Manzano
Garbayuela, 12 de noviembre de 2011

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