Sombra fina
de hilos cortos
¿dónde vas sin coser?
¿cómo te acercas al pozo?

Sombra fina
de malos prontos
¿por qué fuiste a meter
Tu impecable traje en el lodo?

Caricia mía
de ilusión de plomo
a volar vas sin saber
dónde, cuándo, ni cómo.

Caricia mía
de rojo Oporto,
¿cómo vas a verter
tu dulce aroma sin corcho?

¿Dónde está la alegría?
¿Dónde mi pensamiento loco?
¿De qué sirve prometer
si te vas olvidando de tu todo?

Quién nos desafía,
a mí, y la fina sombra
de mi pasado,
del pasado muy remoto
y del más recién apuntado,
quién a mi luz fría
a mi caricia de plomo
de plomo y mármol,
a mi ingrávida alegría,
al estúpido "amor"
que al albor contempla
las camas medio vacías.
¿Quién será ese? ¿Quién?
quien remendará lo que se deshila,
quién coserá mi llanto estoico,
quién me esperará otra noche
al borde de algún coche
para pagar algún plato roto,
quién aceptará ese trato.
¡¿quién será el de los ojos de gato?!

Y si existe el alma
que este  divagar
puede hacer morir,
si existe el alma
que en el trato
es capaz de sentir:
Si ese alma existe
que se aleje,
que se vaya lejos de aquí.
Que no se acerque,
que hulla y aguarde
que espere lejos de mí
Hoy solo quiero vino rojo
Y aliviar este sentir,
este maldito delirio
que yo misma escogí.

Y no voy a guardar antojos
y el corazón lo esconderé por ahí
cuando se sane ya lo traeré
al pecho a latir


Cristina Diez-Madroñero Manzano
Garbayuela, 13 de febrero de 2012

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