Cuanta pasión, tristeza y simbología. Cuanto anhelo.
Yo te lo leí y tu me callaste. Tu me diste un beso y yo te mojé la chaqueta de lágrimas: "Mi flor dejaré en tu ventana, en mi maleta guardaré una sonrisa tuya, cuida la mía mientras yo esté lejos, que la que a ti te quede la cuidaremos entre todos. Mi mirada no deja de brillar, pero brillará más cuando todos los pétalos vuelvan a la rosa. Para entonces te dejo una promesa sellada con mi honor, dejaremos las dos flores juntas, las plantaremos al pié del naranjo ¡que las cuide en el tiempo en el que te llevaré a ver el mar! a ver como amanece con olor a sal."
ay... 
Que tonta fui. Ahora sé que los pétalos que se caen no vuelven a la rosa nunca más. Pero el naranjo sigue ahí


Nuestras rosas
Nuestros recuerdos y tu lucha

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