.

Cada momento es incierto.
Demasiada tristeza para una niña que se mira y ya no se reconoce. Que no sé que me pasa, pero el coraje para enmendar esta desidia en la que me voy sumergiendo poco a poco hoy me falta. Y me transporto lentamente entre una nube de polvo, humo y cenizas a un extraño mundo que me sostiene velada. Me siento como atrapada en un sueño, y en ese sueño el subconsciente me pediese huir, y alguna extraña fuerza de desilusión fundiese mis pies de plomo contra el asfalto, y me impidiese echar a correr, y me fallaran las piernas
Me cuesta sostener mi sonrisa de flaqueza  y mi flaca sonrisa. Esa que solía acompañarme. Puede que esté cansada, puede que el agujero que tapaba ahora sea demasiado grande.
Grande, esa es la palabra, hoy el mundo me viene muy grande .
Ya no lo puedo evitar, no quiero cruzarme con los ojos de nadie, por hundirme tanto tiempo entre almohadas y fríos blancos mi corazón  está comenzando a quejarse.
Hoy estoy borrosa, mi horizonte está borroso, y mis metas… aun siguen que no es poco.
Sin trazos ni sombras, como una vaga luz me esparzo, me disfumino, me hundo entre mis brazos, y de repente… ¡¡oh!!  ¡¡algo ha tocado mi cara!! Es un manchón. Hoy lloro tinta

Cristina Diez-Madroñero Manzano
Garbayuela, 4 de abril de 2012

Comentarios