Los pasos helados

Helados, los pasos helados. Y tu sonrisa dormida entre mi pelo. Mi pecho deseando romperse y escapar corriendo y volar entre los pasos helados de hielo. Y dormir sin prisa, ni cielo, ni suelo. Sin brazos ni besos ni más pasos, ni nada material, ni tan siquiera melena que haga de colchón de tus dedos.
Y patinando, amor, te juro que nunca más vuelvo. Ni a las tardes, ni a las flores, ni a los poemas sin voz, ni tan si quiera a los besos. Que este juego es mejor sin amor, con orgullo y sin peros. Hasta la vista amor,  y no te confundas: no te quiero

Cristina Diez-Madroñero Manzano
2 de abril de 2012

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