Y entonces un suspiro alentó mis pestañas. Por qué esperar, por qué anclarme en el qué será. Y decidida enfilé mi camino dispuesta a no perder ni un segundo más. Oportunidades que marcan si se dejan volar. Por ti cariño, por el día que no volverá. Mírame, mírame a los ojos y júrame que como yo hay alguna más. Entonces, y solo entonces, te dejaré marchar
22,04.2012

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