Como en la noche de San Juán


A la orilla del mar,
sintiendo tus manos en mi espalda.
Tan lejos de donde tú estás,
pensando que acaricio tu cara.
A kilómetros de todo lo que poseo,
y de todo aquello que tu amabas.
quemando este bolígrafo negro,
comprendiendo que me admiras
y que yo a ti te admiraba.

Voy completando anhelos,
voy levantando las pestañas,
recogiendo esos sueños
que la luna me lanza…

Se va reponiendo el cielo,
se van curvando hacia arriba mis miradas.
Cumpliendo parte de lo prometido
me confieso enajenada,
pues aunque hoy no te tengo,
tengo alegre el alma.
Rosa amarilla, ya poseo mi deseo,
¡dame primaveras para no quedarme parada!
Recordaré tu amor:
¡nunca más me quedaré helada!

Te escribo y te espero
Entre la sal de la playa

Cristina Diez-Madroñero Manzano
Bournemouth, 25 de julio de 2012

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