Burlona como media sonrisa

Ella es como media tinta, espesa y complicada. Ni cálida ni fría; perfectamente entonada. Su silueta, sus tacones, los únicos que acodan en el aire. Su lejanía indiferente susurra al compás del baile.
Ya casi se encendieron las luces. Ya casi se la puede ver… pero como es antojo de mi puño, me obligada a hacerla desaparecer.
Nos buscan los ojos del día. Nos busca entre sierras y valles la mañana. Nos busca sinuosa, sedienta de saber. Nos busca por callejas y calles. Y a mi me encuentra… ¡¡vaya que si me encuentra!! Y me deslumbra, me ve con las manos llenas cera y carbón. Pero a ella… a ella… ¡a esa nunca! Por muy bien que lo haga, jamás la ha de ver. Porque es el antojo de mi mano, de mí misma. Fruto y vientre de tantos fracasos como victorias.
Y hoy le escribo porque la echo profundamente de menos… se ha quedado jugando con soles más puros, ya apenas tiempo tiene de visitarme. Burlona como media sonrisa… ¿dónde estará?
Decidió una tarde, de mi separarse. Creyó dejarme en buenas manos (en manos del amor) y ahora no sé lo que siento porque tengo dudas. Dudas de si son las mejores manos o no…
Si la busco me arrastrará hasta ella.

DM
Madrid, enero de 2013

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