Febrero ya casi ha llegado

Se mezcla el olor de la pintura con mis pensamientos. De repente: ni pinto, ni pienso.
Siento lo eterno arroparme desde las paredes.

Vuelvo.
Floto.
 Espero.
Me deshago.

Medio segundo, y un grado más.
El caballete y mi figura se reabsorben en la gravedad de la tierra y me evaporo como el olor de la trementina. Etérea en el ambiente, silenciosa.
Intento moverme, pero me sobre coge una fuerte dosis de realidad, y siento esos ojos desde las paredes.
Miro de nuevo las cosas como las personas. A un metro de mi: un lienzo sucio y desordenado.
Alguien me pregunta. Intento dar una respuesta coherente antes de volver a evaporarme en una ensoñación: "Febrero ya casi ha llegado"

DIEZ-MADROÑERO
Madrid, 22 de enero de 2014

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