Para vengar tus silencios

Si no tuviera que pedirme perdón cada vez te beso: lo dejaría todo para correr a tu lado. Y poder abandonarte para serme fiel de nuevo, para vengar tus silencios, para sanar mis melodías.
En este lugar apartado, donde por las noches me asomo a rezarme, aquí, donde nunca quisiste mirar, te dejo cada una de las flechas que precisas para desmontar mi paz y mi cordura. Y esta rotunda e inmerecida declaración de amor, porque no soy capaz de odiar y mucho menos de olvidarte.
Diez-Madroñero
Madrid, 17 de diciembre 2014

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