Probablemente en Madrid,

Solía hablar con ese tono grave, sereno, misterioso. Tanto era así que a veces me costaba tomarle enserio. Supongo que a él le pasaba lo mismo con mi arrebatos de transcendencia, con mis susurros inoportunos, con todas esas cosas sin sentido repletas de coherencia.
Intento algunas noches, apasionada, como hoy, contar esta historia. Pero siempre que lo intento no puedo evitar divagar y entretenerme en el barroquismo de cualquier detalle.
Tanto ha sido así que he olvidado cuando escribí este párrafo.


Diez-Madroñero
Probablemente en Madrid, 2014

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