El desposeer de la gloria

Cansado de majestuosas ficciones, cargadas de efectismo, se fue abonado con pequeñas dosis de realidad simulada. Sonidos ajenos al tiempo y al crecer, como el ruido de los niños, le fueron poblando. Y así, pelo a pelo, su cabeza se fue desamueblando de mundaneidad y gestos manidos, alejándose del desposeer de la gloria.
Diez-Madroñero
Madrid, 2 de marzo de 2015

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