También nos gustamos de la belleza y destrucción que genera un amor cobarde.
De todo. Nos gustamos de todo, menos de lo que hay que decir para que esté dicho, de lo que hay que amar para que esté amado, de lo que hay que contar para que esté contado.
Me complace incluso la belleza y la destrucción que genera un amor cobarde. Pero no puedo satisfacerme sólo con eso, ni dejar de amar, decir y contar, aunq hecho esté para que hecho quede

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