Tanto tiempo haciendo correr mares de tinta con mis lágrimas y todavía no he aprendido a llorar. Resistir con los ojos secos a cuenta de unos versos.. y el estoicismo me invade.
Me siento rota de decepción, y una vez la soberbia me puede, comienzo a sentir que no hago parte en nada, en nadie. Y mis pestañas, absolutamente indispuestas a mojarse, aletean en su movimiento recitando aquella que frase que ya escribí: "ilusiones ópticas como la compañía" ilusiones locas, como estas palabras.

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