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Mostrando entradas de junio, 2012

Entre el humo azul

Llevaba tanto tiempo deseando acariciar su cuerpo que casi ni se atrevía a tocarla. La cera roja rebosaba más allá de los soportes de los candelabros, estropeando aquel precioso mantel verde. La penumbra y el deseo adornaban cada rincón de la angosta estancia. Un suspiro de luz azul, mezclado con el tabaco, entraba por la ventana alumbrando lo más íntimo del alma. Fuera: la noche clara dibujaba un mar embravecido.
Poco a poco se deshizo de la falda. Sus manos se confundían con su pelo; sus nervios: con el halo azul de la ventana. Se extinguió la última candela: se atrevió a deslizar sus manos por los hombros de la joven, a admirar como la blusa resbalaba por ellos.
Fue cuidadoso, tímido e incluso reservado. Él sabía de sobra que la forma en la que un caballero desviste a una mujer dice mucho de sus intenciones (bohemios a parte). Seguía sin creer que balcón de esos ojos azabache fuera solo para él en aquella noche de luna clara. Y quemando su piel sintió tocar el cielo, el Sol y las …

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*Hay recuerdos tan bonitos que merece la pena compartirlos, o al menos sacarlos de la cabeza, aunque sea torpemente. Porque "aquello que no se da: se pierde". Porque al escribir se vive al menos dos veces y al leer otras tantas. Porque solo sé morir hacia fuera. La vida parece menos efímera sobre un papel. Porque aprendí a conocerme entre tinta y lápiz. (19/06)

Notillas en mi MVL

Seguiré abriendo cada día mi venta,
y esperaré cada noche para ver nacer los sueños,
y aguardaré en silencio a ver que pasa,
y pintaré de alegría y derroche
hasta el más tímido momento.

Y volvería a la vida y moriría
tan solo porque mi alfeizar me mirara,
y tremendamente feliz sería
si las cortinas fuesen mis sábanas.

Un postigo se entornó
cuando el mundo se hizo estrecho
y la madera lloró,
porque yo miraba al suelo

Cristina Diez-Madroñero Manzano
2 de abril de 2012

PRENDÍ DE LA LUNA MÁS QUE UN RECUERDO

Apenas alcanzaba
a adivinar tu mirada,
a asomarme a esos ojos
que la noche encerraba.

Y la luna iba clara,
y tus labios llenos de besos,
y mi mente divagaba
mientras anhelaba poseerlos.
Tu hablabas, y yo…
y yo estaba fascinada,
la luna más que luna era un queso,
y la noche más que noche
es, solamente en mi recuerdo.
Apenas alcanzaba…
aun así: quedé prendada


Cristina Diez-Madroñero Manzano
2 de junio de 2012