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Tarde roja

Tarde callada.
Tarde.
De contorno ondulado
simétrico.
Callada
Tarde.
Lenta, vaga sensación
de dispersión y
movimiento.
Cono de luz en un
destello: vibrante
aguda, fina
aguja que teje
los perceptos:
malva
granate
ambar
carmesí
y un azul oscuro
rezagado: tarde en la tarde.
Chispa fina de
mañana
dónde permanecen
los álamos pardos
parados,
lilas, granates y amarillos.
Blancos, altos
álamos: ramos de fantasía.

Tiempo que solo es espacio:
cavidades desahuciadas,
contorneadas con tinta negra,
azul y verde y rojo
opacante en su vibrar
físico, ocupado: vacío.
Saturado. Con cada
parpadeo del reloj
Milimetrado.
En su lugar.
Sin movimiento:
eso es el tiempo y la tarde.

Tarde callada.
Callada.
Tarde
de contorno ondulado
rojo, simétrico.


Extrafísico. Como todo lo que no se escribe, lo que no se dice, lo que no se comparte, lo que no puede verse en su reflexión.
Las cosas que se extinguen como algún día nosotros lo haremos, sin dudas ni reclamos. Y así han de ser amadas, calladas, sentidas. Las que solo así, puedan ser, sin pasar por ser materia sonora. Lejos de la fisicidad doliente del estar. Sujetos. A lo razonable
El arte son pequeños ensayos de la vida

EL AMOR NO HABLA

EL AMOR NO HABLA. EL AMOR SOLO ADMIRA
Ansias por ganas.
Ganas por amor.
Amor por deseo.

Y tú: perdido.
Como el sentido
La coherencia, que poco importa, cuando solo se rige por las cosas dispuestas a rodearnos: sustantivos cercanos, ilusiones ópticas...

Y el vació en el encuentro

de dos órdenes de deseos diferentes.
Ansiosos. Por imitarse el uno al otro, y perder toda estructura de relación interna. Instalados en el fiero convencimiento de que nada está cambiando.

Deseo por amor
Amor por ganas
Gansa por ansias

Terminaste el cuadro y le pusiste un marco rojo

no importa lo que ya sea porque ya es

sedimento

[...]
Entender la textura de la cuerda con solo mirarla, comprender la textura del sonido, leer la textura del aire. Y luego tocarla, tocar la cuerda. Rescatar la nota. Invocarla, hasta que todo lo que la rodea la aglutine. A la nota, a la cuerda, al tono, a su entorno. Y se convierta en un unívoco multiplicado, que regrese flotando a todos los unos otros que manejan las partes, que a la vez son unívocas y múltiples de significación, aporías infinitas que no pueden sumarse ni dividirse y aun así se superponen y completan.
[...]

Diez-Madroñero

LA QUIETUD ES LA MÁXIMA VELOCIDAD ALCANZADA.

La vida supone un avance.
Pero solo es un supuesto que se desprende de un estado permanente. Químico, físico, mental, mágico, y en última instancia consciente.
Desperté.
Mis cuadros como colores me adornaban...  ya tan lejos de mis pinceles. Dormida, llorosa, desvelada. Necesitaba una afirmación
RE.
RE MAYOR.
RE MENOR Y
AZUL COBALTO
la infancia..
no pasó el tiempo ni pasará
mientras sepan a tinta las lágrimas

Permanencia y estado de lejanía. Suspensión cromática: blanco. Los volantes rojos

Del estado de suspensión a la locura. Sustantivos cercanos: los festones de un vestido de volantes
Rojos. Volantes. Azules en la escarcha blanca. La margarita. En el rocío de la mañana olorosa, volantes y faldas, y piernas largas. Del estado de suspensión al arrullo incansable de la verbena, chasqueando, tintineo de pasos, y palabras, vasos, Y SUSTANTIVOS CERCANOS. Del estado de suspensión a locura. Y el vacío y el ruido de la verbena, la orquesta, la música, los volantes y los pasos: la luna colgada de una luz de cañón, de colores que marca la estela de la noche viva, y suspendida del halo del humo que la hace visible, transito por ella sin saber por dónde he venido y me caigo. Y sentada en el suelo justo al ras de los zapatos la niña alza la vista y lo ve: volantes, volantes rojos la rodean bailando. Y allí, colgada, en la suspensión de la locura nadie comprende que miran aquellos ojos seducidos por la nada del humo de colores movido por el viento volante: que ya es rojo
Diez-Madroñero

La permanencia en las estancias esclavas y polvorientas de los que nos han enseñado

la pedagogía de la perpetuidad

Llorar no es el echo en sí de dolerse

Lo de ayer fue llorar.
A menudo pienso que solo lloro desde la pintura, que es mi sitio en el que llorar.
Llorar no como el echo en sí de dolerse, sino como un estado pleno de consciencia. Como el primer suspiro, el primer lloro, y los pulmones tocando el aire.
La pintura es un punto que me une con todo lo que lo que imagino que puedo imaginar. De ahí voy y vengo. Y en su parte más inmaterial, converjo con mi entorno.
Incoloro, como el sexo automatico
La memoria solo pertenece al olvido.
El olvido será nuestra casa
La contradicción es la nomia de la acción per se .

Él simplemente era alguien y yo otra persona
Que dios me libre de ser entendida, y que sea dios y no otro. Que sea algún dios y no yo
Andábamos preocupados por la velocidad. No entendíamos el tiempo. Así todo se distorsionaba desaturando los contornos del ritmo.
Un cuadro sonoro alentó el futuro: tenía que hacerse de día.Julio, 31.
Garbayuela, 17
Tres muñecas rusas
son tres y no dos.
Una
dentro de la otra.
Dos.
Una
fuera de la otra.
Una dos tres.
Tres y no dos, son tres.
Tres muñecas rusas
la una al lado de la otra