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Mostrando entradas de junio, 2013

Una de las primeras que publiqué

(...)Pasada la media noche decidió volver a casa. Llegó completamente empapado y con los bolsillos y los zapatos de llenos de arena . Se en cerró en su habitación y en vez de dar luz prendió una vela. Cogió una plumilla desgastada  y se sentó frente a su escritorio. Sentía la necesidad de llenar hojas y hojas con mares de tinta, de escribir algo realmente bueno, pero terminó como yo: olvidado en un mundo que no le pertenece, desvelado, cansado y contando una historia triste y sin sentido, donde vagamente te puede perder y reflejar.

DM
Garbayuela, 15 de Junio de 2010

Burlona como media sonrisa

Ella es como media tinta, espesa y complicada. Ni cálida ni fría; perfectamente entonada. Su silueta, sus tacones, los únicos que acodan en el aire. Su lejanía indiferente susurra al compás del baile.
Ya casi se encendieron las luces. Ya casi se la puede ver… pero como es antojo de mi puño, me obligada a hacerla desaparecer.
Nos buscan los ojos del día. Nos busca entre sierras y valles la mañana. Nos busca sinuosa, sedienta de saber. Nos busca por callejas y calles. Y a mi me encuentra… ¡¡vaya que si me encuentra!! Y me deslumbra, me ve con las manos llenas cera y carbón. Pero a ella… a ella… ¡a esa nunca! Por muy bien que lo haga, jamás la ha de ver. Porque es el antojo de mi mano, de mí misma. Fruto y vientre de tantos fracasos como victorias.
Y hoy le escribo porque la echo profundamente de menos… se ha quedado jugando con soles más puros, ya apenas tiempo tiene de visitarme. Burlona como media sonrisa… ¿dónde estará?
Decidió una tarde, de mi separarse. Creyó dejarme en buenas mano…

COBALTO

Tras esos dos zafiros
algo grande imaginaba.
Eran retos para amar
en restos de copas de bar
lo que allí se encerraba.

Mi piel era cenizas;
mi deseo poseer la caja
que encerraba el ardor
de aquella mirada.


DM
Madrid, octubre de 2012

Una de aquellas noches. Hablábamos

Lo de la luna lo decía porque sostengo que uno siempre vive enamorado. Y a veces nos cuesta reconocerlo, aun que no es mi caso.
Prefiero culparla a ella, porque igual que esa persona está sobre nuestras cabezas de noche y de día. Lo malo es que ahora siento que tengo tantas lunas como noches van cayendo.

Octubre de 2012