Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2014
El día que sepa gobernar con destreza mi vida, mis consecuencias y mi existencialismo me dejaré arrastrar por el amor. Hasta entonces estaré en guerra contra él
Que bonito es el amor cuando solo vive en nuestras cabezas.

Para vengar tus silencios

Si no tuviera que pedirme perdón cada vez te beso: lo dejaría todo para correr a tu lado. Y poder abandonarte para serme fiel de nuevo, para vengar tus silencios, para sanar mis melodías.
En este lugar apartado, donde por las noches me asomo a rezarme, aquí, donde nunca quisiste mirar, te dejo cada una de las flechas que precisas para desmontar mi paz y mi cordura. Y esta rotunda e inmerecida declaración de amor, porque no soy capaz de odiar y mucho menos de olvidarte. Diez-Madroñero
Madrid, 17 de diciembre 2014
Sonreía con el afán del aroma de un café intenso y dulce.  Con la promesa de la juventud entre sus labios. Despistando el mundo que anda más allá de sus trapicheos, de sus ensoñaciones, de sus arrebatos y caprichos. Era egoistamente feliz y no pretendía molestar a nadie.
Apuró el café y volvió al mundo de los cuerdos. Le tocaba trabajar

DM
Madrid, 10 de diciembre de 2014
Quiero que sientas mi eco.
Despacio.
Mis silencios en tus oídos.
Un momento.
Luz sin espacio.
Sonido.
Quiero que sientas el eco de mis latidos
Sus manos de cobre y plata estaban destinadas al olvido. Yo ya había encontrado mi dorado
Un mar plago de luces y almas. Silenciosa la carretera nos anuncia la ciudad.
Escuchar en el susurro de las hojas los caprichos de los sueños
Querio ser un helecho salvaje y deshacerme con las gotas por la ladera


DM
Asturias, 23 de septiembre 2014
Sin tan si quiera mirarme a los ojos me has sumergido en un inmenso mar de recuerdos. Pasaste por mi lado inundándome con tu olor de adelfas y sueños en blanco y negro

Probablemente en Madrid,

Solía hablar con ese tono grave, sereno, misterioso. Tanto era así que a veces me costaba tomarle enserio. Supongo que a él le pasaba lo mismo con mi arrebatos de transcendencia, con mis susurros inoportunos, con todas esas cosas sin sentido repletas de coherencia.
Intento algunas noches, apasionada, como hoy, contar esta historia. Pero siempre que lo intento no puedo evitar divagar y entretenerme en el barroquismo de cualquier detalle.
Tanto ha sido así que he olvidado cuando escribí este párrafo.


Diez-Madroñero
Probablemente en Madrid, 2014